La ciudad, con toda la modernidad y rapidez a la que nos tiene acostumbrados, nos deja pocos espacios para la tranquilidad en el amplio sentido de la palabra: ruido, contaminación, largas horas para ir y volver del trabajo, y un constante avance de la selva de concreto, pueden agobiar a cualquiera ... como a mí.
Sin pensarlo mucho, tuve las agallas para salir de ésta, mi selva de concreto llamada Lima, rumbo a tierras no tan desconocidas pero que sí me daban esa paz que tanto estaba necesitando. ¿El destino?: el centro de nuestra sierra: Huancayo. Ésta es una ciudad ubicada en el valle del Mantaro, a 3824 metros sobre el nivel del mar y a 8 horas de camino. Verde, por donde se mire: cielo azul tipo postal, nubes que parecen chantilly y gente muy amable; es raro encontrar un sitio donde se pueda vivir bien con poco dinero. En conclusión un paraíso para cualquiera, sólo hubo un
"inconveniente": ¿que pasa con el turismo gay? ¡Claro! -uno pensará- ¿Para qué quiero encontrarme las típicas discotecas capitalinas, cuando el motivo de estos viajes es tener "nuevos aires"?. Pues simplemente es el hecho de poder ir a un lugar, tomar una copa y ligarte a alguien en la comodidad y confort aceptables, que no encontré en los comentarios de las principales discotecas "de ambiente" en la ciudad (www.gayhuancayo.tk).
Punto aparte, es imprescindible poder escaparnos de la vorágine capitalina y ver la vida, un poco, fuera de nuestra burbuja: tratar
de despejar la mente sin la vanalidad ni superficialidad que abundan en las rutinarias noches gays en Lima, ser, por una noche, un "N.N" que busca simplemente, pasarla bien sin tanta complicación.
Y ustedes ¿Viajan seguido, o no pueden vivir fuera de la ciudad?
UTILÍSIMO ALBERTO













En lo personal puedo decir que siempre es bueno cambiar de "aires" y buscar otros rumbos y así disipar la nube de tensión y rutina que nos llueve cotidianamente.
Yo lo hacía cuando vivía en Lima (donde nací y crecí), más siempre visitaba el norte, hasta que decidí quedarme a vivir aquí. De cuando en cuando hago visitas a otras ciudades de la misma región, pero siempre vuelvo a mi Trujillo querido ... a pesar de no ser mi ciudad natal. Y ahora mucho más que antes, porque tengo mi lindo trujillanito que me espera ;)
casi toda la gente que conosco coincide pero que uno de los lugares mas bellos del Perú es Huaraz, y es justo donde nací yo, vivi ahi hasta que cumplí los 11 años despues fui a vivir a Lima y me converti en un animal urbano, la calma y paciencia con la que se vive en una pequeña ciudad no me atrae, sera que de chico e vivido en el campo, era el unico nieto que iba a acompañar a mi abuelita en su casa en el campo a una hora de Huaraz, ahi aprendi muchas cosas de la vida simple, la cosecha de las papas, el arado del trigo, tomaba leche fresca de vaca todas las mañanas, comiamos cosas frescas, bueno de cuando era chico tengo tantos lindos recuerdos, pero no me imagino mi vida en el campo o en la provincia.
Digamos que ne gustaria vivir en una ciudad pequeña en italia, pues todo sumado aca el concepto de provincia es muy distinto, hay lugares lindisimos (ninguno cuanto mi querido Perú), como la Toscana, la Umbria, aunque el Abruzzo, pero vivir lejos de Roma seria muy triste, ademas por aca el cielo es casi siempre azul, hay una infinidad de verde, si a todo esto le sumamos tres milenios de historia, quien quiere irse a vivir a otro lado.
El valle del Mantaro es maravilloso desde muchos puntos de vista, pero lo cierto es que la ciudad de Huancayo es tanto o mas fea que Lima.
Nos leemos.
Hace poco estuve de paseo en un pueblo costeño gallego precioso llamado Noia: http://www.youtube.com/watch?v=cEdJJDeRr2o
Y pudé comprobar lo bien que se siente uno, estando fuera de la selva de cemento. Salir de Lima que de por sí es una ciudad desorganizada y venir a Barcelona donde todo esta de mediamente a altamente organizado, significa un cambio entusiasmante, pero el STRESS que vivimos es alucinante. Hace poco mi madre estuvo de visita y me dijo que BCN era una ciudad muy bella, pero al igual que las ciudades del primer mundo, se mueve muy rápido.
En mi Perú, recuerdo con mucho cariño Ayacucho. Una ciudad con mala fama aún por el terrorismo que nació en dicha ciudad en la década de los 80, pero donde me sentí de maravilla y sobre todo perderse en cada uno de sus valles y su gente.
Y en cuánto a la vida gay, creo que en todos los pueblos y ciudades pequeñas es igual. En Ayacucho no encontré nada y en Noia tampoco. Poca gente gay que conoci coincidian, en que tenían que hacer su vida fuera de sus pueblos y dirigirse a las ciudades mas cercanas.
Los pueblos son pueblos y ese mundillo alborotado que a veces deseamos y en el cual queramos o no, nos desenvonvelmos como pez en el agua con el pasar de los años, no tiene espacio dentro de la tranquilidad es lo que mas se percibe.
Para entrar en contacto con la naturaleza no imprescindible irse al campo. Yo prefiero la playa y por eso cada año voy a Canarias o Mallorca donde me siento muy a gusto con sus paradisiacas playas y prefiero las temporadas bajas, porque hay menos follon y mas tranquilidad.
Vivir en el campo por un tiempo corto es bueno, pero como ritmo habitual significa una renuncia a todo aquello que la ciudad nos ofrece. Un poco de ruido y salvajidad gusta y gusta tanto que cada fin de semana nos olvidamos que vivimos en una jungla y disfrutamos de su noche.
Totalmente de acuerdo Eduardo, la ciudad aún con todo su caos y bullicio tiene un "encanto" dificil de olvidar, y siempre es bueno "desenchufarse" de todo e ir a donde uno encuentre la tranquilidad tan importante en estos tiempos.