Hoy por hoy la Internet es un medio que ha tomado por asalto nuestras vidas. Nuestro mundo gira en torno a ella; esperamos desocuparnos de nuestras actividades diarias para ponernos en contacto con nuestros familiares o amigos a través del Messenger o el Skype y nuestras charlas se hacen cada vez más y más frecuentes con una pantalla a menos de 30 cm de nuestros ojos.

En el trabajo, estamos ya acostumbrados a recibir memorandos, informes, pedidos y hasta cartas de despido a través del e-mail, lo cual significa que se le ha dado un carácter de “oficial” a este medio de comunicación impersonal y que, poco a poco, está reemplazando todo tipo de comunicación empleado en el pasado.

¿Y a nivel sentimental? ¿Nunca hemos dicho a alguien lo mucho que nos gusta a través de una postal virtual, o hemos declarado nuestro amor a ese chico utilizando los íconos del msn? Me imagino que cada vez más la respuesta es “sí. La practicidad y rapidez de la Internet, la han convertido en una extensión misma de nuestro cerebro y nuestra voluntad; es nuestro sétimo sentido, nuestra primera y última palabra, nuestro antes, durante y después e, inclusive, un término de relación nos puede llegar a través de un nefasto mensaje de Hotmail o Yahoo.

¿Es válido, entonces, decir que una decisión de gran relevancia (como por ejemplo, el término de un romance) debe comunicarse a través de un correo electrónico? Me imagino que muchos dirán que no, que es un acto de cobardía, que es mejor hablarse cara a cara y decirse las cosas de frente. Sin embargo, hay factores, como la distancia geográfica o la desidia de la otra persona, que hacen muy poco factible un encuentro personal para abordar ciertos temas. Es aquí cuando la Internet cobra un rol protagónico y necesarísimo en el proceso humano de comunicación.

Si tú te declaraste por Internet, ¿Por qué no puedes terminar tu relación de la misma forma?

UTILÍSIMO JOSÉ